1.- QUE DEBERÍAS SABER RESPECTO AL SUICIDIO
* El acto definitivo por el cual una persona se quita la propia vida, nunca puede ser completamente predecible para ninguna persona, hasta que sucede.
* Algunas personas pueden exteriorizar ciertos signos, comportamientos, o ideas que constituyen advertencias reveladoras respecto a sus intenciones. Sin embargo, dichos signos pueden ser tan imprecisos o codificados, que inclusive para un terapeuta con experiencia, o un profesional entrenado, pueden pasar inadvertidos.
*La mayoría de los suicidios son reacciones frente a intensos sentimientos de soledad, crisis existencial o económica, desesperación, angustia, temor, la perspectiva de un futuro incierto y desdichado, y depresión. Puede parecer-muchas veces- que la causa o el motivo determinante es una situación no grave, o un incidente menor. Pero la causa verdadera es el conflicto interno, y la desesperación, que en la generalidad de los casos es incomprensible y puede convertirse en un misterio.
* Muchos padres han tenido la experiencia-en algunos casos- de la frustración creada por años de internaciones y hospitalizaciones, tratamientos médicos y aceptación de responsabilidades. Esta realidad puede verse agravada por las dificultades propias de vivir con una persona que está constantemente bajos procesos de depresión.
*El suicidio de personas jóvenes (entre 15 y 24 años) ha crecido más de un 300% desde 1950.
2.- DESPUES DEL SUICIDIO
* La negación de la realidad y sentimientos de shock, culpabilidad, rabia, injusticia, ofensa y depresión son parte de una conducta normal, como reacción frente al dolor que produce la muerte de un hijo ( y más en esas circunstancias). El creer y conocer que tú amor por él no fue suficiente para salvar su vida, pueden presentarte sentimientos de impotencia o de fracaso. Sin embargo advierte que, como padre, tú le diste a tú hijo tú humanidad, tú vida entera, con todo lo que ello implica-elementos positivos y negativos-y lo que él hizo con esos elementos fue, en principio su propia decisión.
* Interpretaciones culturales y religiosas del pasado, y las calificaciones y connotaciones sociales que se les dá a tales interpretaciones son parte del "estigma" asociado al suicidio. Es importante que enfrentes la palabra suicidio. Enfrentarla te parece hoy más difícil de lo que realmente debería ser. No te angusties; ello llevará tiempo. Mientras tanto, en lugar de concentrarte en todo aquello que rodea al "estigma" del " suicidio, concentrate en tú propia curación y supervivencia, hay más personas de lo que imaginas esperando por ello.
* Es fácil y hasta natural que te inclines a sentirte responsable de la decisión de tú hijo, o que responsabilices a tú conyugue, o a otras personas por ello; pero hacer eso suele ser contraproducente y no ayuda a nadie. Evita tambien caer en la tentación de esforzarte en buscar una explicación de porqué tú hijo se suicidó. TAMPOCO AYUDA.
* El suicidio como muchas personas suelen creer , no es hereditario. Es una decisión individual. Sin embargo recuerda que el suicidio de un miembro de la familia puede tener una profunda influencia en otros miembros de ella.
Continuaré exponiendo ésta guia la próxima semana.
Elaborado y adaptado por Yuraima Martini
Grupo de apoyo y ayuda mutua para padres que han sufrido la muerte de un hijo.
VOLVER A VIVIR 2007
http://www.volveravivir2007.blogspot.com/
viernes, 31 de agosto de 2007
jueves, 16 de agosto de 2007
"DARSE TIEMPO Y PERMISO"
La estrategia fundamental para el manejo del duelo se resume en "darse tiempo y permiso" para poder abordar de forma consciente el proceso y salir adelante.
La mejor manera de abordarlo es comprendiendo que hay que elaborar cuatro tareas, que nos llevarán por un camino seguro y definido al proceso de elaboración del duelo y sí esas tareas no se hacen, el dolor del duelo y sus efectos seguirán con nosotros.
*DARSE TIEMPO.-
La mayoría de las personas piensa que el tiempo lo cura todo, esto es cierto en alguna medida y para otras cosas, nosotros lograremos superar el duelo dependiendo de lo que hagamos con el tiempo. El paso de los días y años sin un proceso restaurador, sólo traslada el dolor de la superficie a la profundidad, pero no nos dá una solución efectiva y verdadera.
Con el tiempo debemos encaminarnos a aceptar la pérdida y de ésta manera reconocer que nuestro ser querido en verdad ha muerto. Debemos utilizar el tiempo para manifestar con honestidad y sinceridad los sentimientos y emociones que acompañan el luto; tambien para acompañarse en familia y compartir el dolor con ellos, lo que hace a éste último más llevadero y productivo. Con frecuencia cada miembro del grupo familiar vive su dolor por separado, mostrando en ocasiones un aparente bienestar en frente del grupo, éste hecho únicamente sirve para posponer el alivio y evita el bienestar que se logra cuando se experimenta el dolor frente a la familia.
El tiempo además debe emplearse para aprender a vivir sin esa persona, sin tener que olvidarla ni ignorar todo lo recibido de ella. Ese tiempo estará bien empleado si se recupera el interés por la vida, se recontruye el sentido de ésta y se logra una motivación sincera y real para vivir y gozar la existencia, podemos decir que se habla de volver a vivir.
DARSE PERMISO.-
Hay que darse permiso para llegar al interior de uno mismo y descubrir sin engaños los sentimientos que se presentan durante el duelo, para expresarlos de la manera más auténtica posible. Ésto no es fácil, se necesita valentía para ello pues es más cómodo, aparentemente, esperar a que todo pase solo o hacer como si nada hubiera sucedido, ésto solo postergará el dolor y aumentará sin sentido el tiempo de pena y sufrimiento.
Darse permiso es tambien aceptar que se van a vivir momentos difíciles y emociones íntensas, que se estará más sensible y vulnerable, que se sentirá una rueda sin fin de sentimientos distintos. También, es la oportunidad para decir, hablar y aclarar muchas cosas que mejorarán las dificultades vividas en el grupo familiar.
Darse permiso es una actitud coherente consigo mismo para no exigirse demasiado, ni tampoco quedarse sin hacer nada, es mantener un equilibrio.
Dicho de otra forma, es reconocer y respetar el propio ritmo para ir, sin prisa pero sin pausa, en el camino consciente hacia la salida.
ELABORADO Y ADAPTADO POR YURAIMA MARTINI
GRUPO DE AUTO AYUDA VOLVER AVIVIR 2007
Fuente: Una propuesta para un nuevo comienzo. El manejo del duelo.
Autor: Santiago Rojas Posada.
La mejor manera de abordarlo es comprendiendo que hay que elaborar cuatro tareas, que nos llevarán por un camino seguro y definido al proceso de elaboración del duelo y sí esas tareas no se hacen, el dolor del duelo y sus efectos seguirán con nosotros.
*DARSE TIEMPO.-
La mayoría de las personas piensa que el tiempo lo cura todo, esto es cierto en alguna medida y para otras cosas, nosotros lograremos superar el duelo dependiendo de lo que hagamos con el tiempo. El paso de los días y años sin un proceso restaurador, sólo traslada el dolor de la superficie a la profundidad, pero no nos dá una solución efectiva y verdadera.
Con el tiempo debemos encaminarnos a aceptar la pérdida y de ésta manera reconocer que nuestro ser querido en verdad ha muerto. Debemos utilizar el tiempo para manifestar con honestidad y sinceridad los sentimientos y emociones que acompañan el luto; tambien para acompañarse en familia y compartir el dolor con ellos, lo que hace a éste último más llevadero y productivo. Con frecuencia cada miembro del grupo familiar vive su dolor por separado, mostrando en ocasiones un aparente bienestar en frente del grupo, éste hecho únicamente sirve para posponer el alivio y evita el bienestar que se logra cuando se experimenta el dolor frente a la familia.
El tiempo además debe emplearse para aprender a vivir sin esa persona, sin tener que olvidarla ni ignorar todo lo recibido de ella. Ese tiempo estará bien empleado si se recupera el interés por la vida, se recontruye el sentido de ésta y se logra una motivación sincera y real para vivir y gozar la existencia, podemos decir que se habla de volver a vivir.
DARSE PERMISO.-
Hay que darse permiso para llegar al interior de uno mismo y descubrir sin engaños los sentimientos que se presentan durante el duelo, para expresarlos de la manera más auténtica posible. Ésto no es fácil, se necesita valentía para ello pues es más cómodo, aparentemente, esperar a que todo pase solo o hacer como si nada hubiera sucedido, ésto solo postergará el dolor y aumentará sin sentido el tiempo de pena y sufrimiento.
Darse permiso es tambien aceptar que se van a vivir momentos difíciles y emociones íntensas, que se estará más sensible y vulnerable, que se sentirá una rueda sin fin de sentimientos distintos. También, es la oportunidad para decir, hablar y aclarar muchas cosas que mejorarán las dificultades vividas en el grupo familiar.
Darse permiso es una actitud coherente consigo mismo para no exigirse demasiado, ni tampoco quedarse sin hacer nada, es mantener un equilibrio.
Dicho de otra forma, es reconocer y respetar el propio ritmo para ir, sin prisa pero sin pausa, en el camino consciente hacia la salida.
ELABORADO Y ADAPTADO POR YURAIMA MARTINI
GRUPO DE AUTO AYUDA VOLVER AVIVIR 2007
Fuente: Una propuesta para un nuevo comienzo. El manejo del duelo.
Autor: Santiago Rojas Posada.
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