Cada uno tiene un día, en la vida, en el que se decide un nuevo camino. Despues ya no seremos los de antes. La muerte de un ser querido, especialmente la de un hijo marca fuertemente es día que nos hace distintos. Nadie está preparado para enfrentarse a un moribundo, ni a la propia muerte, ni la del esposo/a, hermano/a, y, mucho menos para enterrar un hijo/a. Tampoco estamos preparados para elaborar sanamente el duelo. No podemos detener la muerte de un ser querido, pero si podemos elegir que actitud tomar ante ella. El tiempo del sufrimiento, para que sea fecundo, reclama el tiempo del amor y de la solidaridad.
Elaborado y adaptado por YURAIMA MARTINI
Grupo de Apoyo y Mutua Ayuda Volver a Vivir
Fuente: Libro Renacer en el Duelo por Mateo Bautista, Nora y Daniel Sitta. Editorial San Pablo.