Todo duelo es fruto de un amor herido. Sanar nuestras heridas abiertas es elaborar positivamente los duelos. Es el poder decir adiós a todo aquello bien sea por muerte física o por separación de cualquier tipo, es realmente una despedida desde el corazón, claro que tambien es todo un desafío, pero es el único camino para vivir felizmente, no para sobrevivir. Es la única vía
posible para hacer de nuestra vida algo provechoso, productivo y valioso, es realmente de valientes el tomar este camino, pero es solo éste el que nos devolverá los deseos de volver a vivir. Serás un ser humano diferente, al cual el dolor lo transformó en un ser lleno de amor y paz para dar, una persona que establece prioridades en su vida y que vive un dia a la vez.
Elaborado y adaptado por YURAIMA MARTINI
Fuentes: Sanar la muerte de un ser querido por Mateo Bautista y parte del texto es inédito de Yuraima Martini.
lunes, 29 de octubre de 2007
miércoles, 10 de octubre de 2007
LA VIDA ESTÁ HECHA DE PÉRDIDAS
Todo tiene su tiempo bajo el cielo, dijo el sabio Salomón.
La vida nos trae distintos tiempos. Todas las épocas están medidas por algo que se obtiene o algo que se deja, por algo que se descubre o por algo que se pierde.
El tiempo que avanza irremediablemente, nos conduce a la separación de cosas muy valiosas: la niñez,la seguridad de la familia, la belleza, la salud, la independencia, etc.
En la dinámica vital, relación y separación, no se excluyen sino que se buscan, son dos puntas de un mismo cordel(Arnaldo Pangrazzi).
Toda separación es prerrequisito para un encuentro y conduce a una pérdida y toda pérdida nos conduce a morir; morir a un modo de ser, de vivir, de relacionarnos, de ser felices, de ver la vida.
Muchas perdidas pasan inadvertidas, otras dejan grandes heridas y cicatrices cuya huella nunca se borra.
El crecimiento de las personas está ligado a su capacidad de afrontar de manera constructiva las pérdidas que le depara la vida.
Las"pequeñas pérdidas" deben servir para prepararnos para las "grandes pérdidas", las "grandes separaciones".
Examinemos algunas de nuestras pérdidas:
- Crecer - Perder la niñez.
- Entrar en la escuela - Perder vida sin responsabilidades.
- Adolescencia - Perder el cariño de la infancia.
- Juventud - Perder novios/as,sueños,escolar.
- Adultez - Perder dependencia.
- Casarse - Perder libertad.
- Tener hijos - Perder posibilidades.
- Jubilación - Perder sentido de utilidad.
- Vejez - Perder independencia y salud vital.
Esto sin contar las pérdidas como es el caso de perder cosas materiales, proyectos truncados, personas lugares, salud, etc.
El impacto de cada duelo siempre dependerá de la intensidad de las relaciones, y la intensidad del dolor dependerá del valor atribuido a lo perdido.
El duelo tiene en sí el potencial de generar o revivir miedos y se constituye en un factor que ocasiona ansiedad por las separaciones. Bien podemos decir que "el dolor es el precio que pagamos por el amor".
En muchas ocasiones esas llamadas pequeñas pérdidas cuando no han sido resueltas o elaboradas con las personas indicadas(terapeutas),y en el tiempo indicado, se unen a las grandes pérdidas de nuestras vidas como la que vivimos los que perdimos hijos o seres queridos importantes en nuestras vidas,llegandonos a crear un gran caos y potenciando el dolor ya existente.
Elaborado y adaptado por Yuraima Martini.
Grupo de apoyo y mutua ayuda Volver a vivir.
Fuente: ANTE LAS PENAS DE LA VIDA, Autor Paulo Daniel Acero
Editorial: SAN PABLO.
La vida nos trae distintos tiempos. Todas las épocas están medidas por algo que se obtiene o algo que se deja, por algo que se descubre o por algo que se pierde.
El tiempo que avanza irremediablemente, nos conduce a la separación de cosas muy valiosas: la niñez,la seguridad de la familia, la belleza, la salud, la independencia, etc.
En la dinámica vital, relación y separación, no se excluyen sino que se buscan, son dos puntas de un mismo cordel(Arnaldo Pangrazzi).
Toda separación es prerrequisito para un encuentro y conduce a una pérdida y toda pérdida nos conduce a morir; morir a un modo de ser, de vivir, de relacionarnos, de ser felices, de ver la vida.
Muchas perdidas pasan inadvertidas, otras dejan grandes heridas y cicatrices cuya huella nunca se borra.
El crecimiento de las personas está ligado a su capacidad de afrontar de manera constructiva las pérdidas que le depara la vida.
Las"pequeñas pérdidas" deben servir para prepararnos para las "grandes pérdidas", las "grandes separaciones".
Examinemos algunas de nuestras pérdidas:
- Crecer - Perder la niñez.
- Entrar en la escuela - Perder vida sin responsabilidades.
- Adolescencia - Perder el cariño de la infancia.
- Juventud - Perder novios/as,sueños,escolar.
- Adultez - Perder dependencia.
- Casarse - Perder libertad.
- Tener hijos - Perder posibilidades.
- Jubilación - Perder sentido de utilidad.
- Vejez - Perder independencia y salud vital.
Esto sin contar las pérdidas como es el caso de perder cosas materiales, proyectos truncados, personas lugares, salud, etc.
El impacto de cada duelo siempre dependerá de la intensidad de las relaciones, y la intensidad del dolor dependerá del valor atribuido a lo perdido.
El duelo tiene en sí el potencial de generar o revivir miedos y se constituye en un factor que ocasiona ansiedad por las separaciones. Bien podemos decir que "el dolor es el precio que pagamos por el amor".
En muchas ocasiones esas llamadas pequeñas pérdidas cuando no han sido resueltas o elaboradas con las personas indicadas(terapeutas),y en el tiempo indicado, se unen a las grandes pérdidas de nuestras vidas como la que vivimos los que perdimos hijos o seres queridos importantes en nuestras vidas,llegandonos a crear un gran caos y potenciando el dolor ya existente.
Elaborado y adaptado por Yuraima Martini.
Grupo de apoyo y mutua ayuda Volver a vivir.
Fuente: ANTE LAS PENAS DE LA VIDA, Autor Paulo Daniel Acero
Editorial: SAN PABLO.
viernes, 5 de octubre de 2007
APRENDIENDO A AMAR... ACEPTANDO LA AUSENCIA DE NUESTRO HIJO/A
Avanzando en la elaboración positiva del duelo se modifican los preconceptos. Al principio creíamos que sufríamos porque nuestro hijo había muerto, aún creyendo por la fé en su resurrección. Hoy sabemos que la verdadera causa de nuestro sufrimiento es su alejamiento de nosotros. El sentimiento que aflora es "extrañeza". Nos domina la pena de la separación. Amar es dar, sin esperar recibir nada a cambio. ¿ Es el AMOR a nuestro hijo lo que nos mueve a sufrir o es nuestro egoismo por no poder verlo crecer, disfrutar de la vida, por no poder recibir de el gratificaciones como pdres? El que ama deja en libertad al amado,"respetando" su muerte y su nueva vida. ¿No pretenderemos manipular a nuestros hijos para que hagan todo aquello que nos satisfaga? ¡Qué fácil es proyectarnos en ellos! ¡Cuántos Padres protegen a sus hijos "por amor" y lo único que logran son personas sumisas y débiles!Cambiemos nuestros apegos por amor verdadero. Aprendamos a amar a nuestros hijos dejando que vivan su propia vida. Aprendamos a amar a nuestro hijo muerto a través de la fé en la vida eterna. Sólo así podremos gozarlo y lograr nuestra paz interior.
Elaborado y adaptado por Yuraima Martini
Volver a vivir grupo de apoyo y ayuda mutua para padres y madres que han sufrido la muerte de un hijo/a.
Fuente: Libro Renacer en el Duelo por Mateo Bautista,Nora y Daniel Sitta.Editorial San Pablo.
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