Los alejamientos, las separaciones y las pérdidas, forman parte de la vida, aunque nos cueste aceptarlas. Son imprescindibles algunas veces e inevitables en otros casos, pero invariablemente nos enfrentan a un mismo proceso. El proceso del duelo. De la actitud que asumamos frente a él depende nuestro crecimiento. Todo duelo "el proceso normal que sigue a la pérdida de lo inmensamente querido". Forma parte integral de la relación amorosa, no es el fin ni la interrupción del amor sino una de sus fases naturales. Así, sin que participe nuestra decisión el duelo no interrumpe la relación, sigue siendo amor. Sí el duelo, duele, y como duele... aceptémoslo como una parte necesaria en ésta etapa del vínculo, no podemos eludirlo con negociaciones u olvidos, seríamos en ese caso desertores de la relación amorosa, o sea que como se murió, también se murió el amor??? en ese caso mataríamos por segunda vez al ausente. Por lo tanto habrá dolor, pero no estamos buscando ese dolor por el dolor mismo, cuanto menos haya, será mejor, siempre que podamos conservar en nuestro corazón el amoroso vínculo con el ausente. El estado permanente a estar sufriendo y sufriendo, añadiendo dolor al ya existente no sugiere que se ame más al ausente. Cuando se recuerda al fallecido de manera tierna, podremos hablar de que se está comenzando a superar o se ha superado la pérdida, entonces sí podremos incorporarle algunas alegrías a nuestros preciados recuerdos. No podemos confiarle al tiempo la resolución de nuestro dolor. El tiempo por sí solo no ayuda, deben usar el tiempo a su favor, busquen ayuda y dejénse ayudar. Para llegar a un lugar hay algunos caminos mejores que otros, seamos responsables al elegir ese camino.
Elaborado y adaptado en alguna de sus partes por YURAIMA MARTINI
Volver a vivir 2007
Grupo de apoyo y mutua ayuda para padres y madres que han sufrido la muerte de un hijo/a
Fuente: www.carlosjuanbianchi.com
telefonos de contacto 0414-4392688 0416-5111136
Valencia- Venezuela.-
martes, 22 de enero de 2008
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2 comentarios:
cuando la muerte llegò y nos arrebatò una joven vida,todos sin saber que seguìa luego,solo tratabamos de adivinar el dolor de una mamà que sepultaba a su hijo ùnico,a mi sobrino,que el dìa que cumplìa 20 años,le segaron la vida.No hay palabras para describir esos momentos,como unos abuelos con mas de 80 años,le daban el ùltimo adios a juan esteban.
MUY DURO LO QUE CUENTAS, PERO FORTALEZA Y SEGUIR, YO SOY TESTIMONIO QUE SÍ SE PUEDE.
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