El proceso del duelo implica iniciar un camino para volver a ser dueños de nosotros mismos, emprender acciones que traigan claridad a la oscuridad interior y empezar a realizar un balance cuidadoso de cada uno de los aspectos que conforman nuestra personalidad y que requieren ser reorganizados, pues se alteraron a raíz del impacto de la pérdida.
Dar paso a la elaboración del duelo requiere darse la oportunidad de buscar y poner en práctica pensamientos y comportamientos nuevos, menos autodestructivos, más positivos y acordes con lo que nos exige la nueva realidad. Implica salir de un estado de anestesia emocional, casi contemplativo, que se basa en decir "qué bueno sería sí...", "qué bueno sería sí yo..." "qué bueno sí ellos..." (hijos, esposo, el muerto, etc.,) y afrontar de manera radical la situación.
2.- LA VIDA ESTÁ HECHA DE PÉRDIDAS
Hay un día en la vida de todos
que decide un destino
En ese día se abre una puerta y se cierran otras,
despues de ese día no volveremos a ser los mismos...
ya no seremos los de antes.
TODO TIENE SU TIEMPO BAJO EL CIELO, dijo el sabio Salomón:
Tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de destruir y tiempo de edificar, tiempo de reir y tiempo de llorar, tiempo de abrazar y tiempo de separarse, tiempo de buscar y tiempo de perder, tiempo de hablar y tiempo de callar, tiempo de dolor y tiempo de estar alegre...
La vida nos trae distintos tiempos. Todas las épocas están medidas por algo que se obtiene o algo que se deja, por algo que se descubre o algo que se pierde.
El tiempo que avanza irremediablemente, nos conduce a la separación de cosas muy valiosas: la niñez, la seguridad de la familia,la salud la independencia etc.
El símbolo más evidente de las pérdidas es el ANCIANO, en el hay acumuladas cualquier cantidad de pérdidas, entre ellas, la destreza, los roles en la familia y sociedad, la pérdida de la salud (PIERDEN AUDICIÓN Y VISIÓN) pierden seres queridos,(esposo/a, hermanos, hijo, padres etc.)
En la dinámica vital, relación y separación, como dice Arnaldo Pangrazzi, no se excluyen sino que se buscan, son dos puntas del mismo cordel.
Toda separación es prerrequisito para un encuentro y conduce a una pérdida y toda pérdida nos conduce a morir; morir a un modo de ser, de vivir, de relacionarnos, de ser felices, de ver la vida.
Muchas pérdidas pasan inadvertidas, otras dejan grandes heridas y cicatrices cuya huella nunca se borra.
El crecimiento de las personas está ligado a su capacidad de afrontar de manera constructiva las pérdidas que les depara la vida.
La "pequeñas pérdidas" deben servir para pre- pararnos para las "grandes pérdidas", las "grandes separaciones"
El impacto de cada duelo siempre dependerá de la intensidad de las relaciones, y la intensidad del dolor dependerá del valor atribuido a lo pérdido.
El duelo tiene en sí el potencial de generar o revivir miedos y se constituye en un factor que ocasiona ANSIEDAD por las separaciones.
"BIEN PODEMOS DECIR QUE EL DOLOR ES EL PRECIO QUE PAGAMOS POR EL AMOR"
Elaborado por Yuraima Martini
"VOLVER A VIVIR" GRUPO DE APOYO Y MUTUA AYUDA PARA PADRES QUE HAN SUFRIDO LA MUERTE DE HIJO/A
Fuente ANTE LAS PENAS DE LA VIDA QUE PODEMOS HACER.
Autor DANIEL ACERO
lunes, 17 de marzo de 2008
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