Diario El Carabobeño / Revista Paréntesis
Edición del Domingo 21 de Junio de 2009
Yo perdí a mi hijo
Mariana Oviedo Rangel
moviedo@el-carabobeno.com
Zunilde Rodríguez de Espinoza, contador público, tiene dos hijas y aunque su único varón murió como consecuencia de una enfermedad para ella sigue estando presente en su vida. “Tengo tres hijos, y digo esto porque aunque mi hijo se haya muerto sigue vivo en mi corazón. Fue el único varón que me dio Dios; nació con hidrocefalia, logró crecer sanamente y era muy inteligente. Desde los 13 años empezó a sufrir de problemas renales, los cuales fueron controlados con tratamiento. Estudió hasta el cuarto semestre de Administración de Empresas. Era un muchacho muy especial, anhelaba graduarse y trabajar, pero el destino le tenía preparado otra cosa.
Un año antes de su muerte le diagnosticaron insuficiencia renal grado cinco, y el último mes de diálisis convulsionó y le dio una neumonía, muriendo dos días después, el 16 de agosto del año 2007 con apenas 20 años de edad. Para mí ese momento fue el peor que he tenido en la vida.
La pérdida de un hijo es totalmente devastadora, es como si nos quitaran un pedacito de nuestro ser. La muerte de una madre es dolorosa, pero para mí la muerte de un hijo es lo más grande. Yo me enfermé de los nervios, visité al psiquiatra, tomaba psicotrópicos y antidepresivos. Ni siquiera salía a la calle, ni asistía a reuniones, sentía que mi vida no tenía sentido, pero gracias a Dios y a las terapias en la Asociación “Volver a Vivir” salí adelante, y siento que superé el duelo. Asistí a la asociación casi a los dos meses de la pérdida, porque una amiga de mi esposo me recomendó la institución. El aliento que te dan es grandísimo. Te ofrecen herramientas para que las apliques y puedas superar el duelo”.
Todas las personas experimentan el duelo en algún momento, como parte de mismo ciclo evolutivo de la vida, y dependiendo del grado de afinidad que se haya tenido con ese individuo afectará considerablemente a algunos sujetos más que a otros.
Cuando se muere un hijo se muere un sueño. Es un sentimiento único, doloroso e indescriptible por el que muchos padres atraviesan, el cual perdurará por siempre, como el mismo hecho de haber dado vida a ese ser. Pero se debe tener presente que ese evento no debe apoderarse para siempre.
Es ley que los hijos entierren a los padres. Cuando ocurre lo contrario impacta más. Muchas veces los progenitores no saben adónde ir, qué hacer, cómo vivir ese momento que marcará el comienzo de otra etapa y no exageran al decir que “no saben qué hacer con sus vidas”; agobiándose en los remordimientos y culpas, afectando esta situación al resto de la familia.
Yuraima Martini, es la directora de la Asociación Civil “Volver a Vivir”, una institución sin fines de lucro que se encarga de incentivar a padres que han perdido físicamente a sus hijos, comenta en base a su propia experiencia que la muerte de un hijo no se supera, “uno se recupera, se ordenan los pensamientos; nos volvemos a centrar en las cosas que queremos hacer en honor a esa persona”.
Es comprometedor determinar a exactitud el tiempo que tomará recuperarse de esa muerte y más cuando en algunos casos dicha muerte la originó otra persona por imprudencia, efectos del alcohol o algunas sustancias estupefacientes -en el caso de los accidentes de tránsito o hampa común-.
El duelo es la reacción emocional, física y espiritual en respuesta a la muerte o una pérdida y las personas pueden experimentar cambios como emociones fuertes, tristeza, ira, decepción, o por el contrario, falta de sueño o náuseas, entre otras. Esto se debe a la misma sociedad que no plantea la muerte como un hecho normal de la vida.
Se considera como un duelo apropiado el que una persona en el lapso de un año se haya enfrentado al dolor, organizado su vida y redefinir lo que va hacer. Eso es en una muerte de padres, cónyuge o familiar cercano.
“Con los hijos es mucho más complicado y a veces las personas no tienen conciencia de que el duelo es un proceso que tiene sus etapas”, dice Aarón Espinoza, psicólogo clínico y colaborador de dicha asociación.
Existen tres tipos de duelo: normal, complicado y traumático. En muchas familias ocurre que la persona doliente -madre o padre- es considerada un estorbo y no por el hecho de que pueda estar triste, sino porque no pueden realizar celebraciones y compartir. “Es ahí donde muchas veces llevan a la persona al especialista para que la mediquen y así pueda ‘superar la pérdida’, pero en realidad no es con ese fin, sino porque les molesta el no poder celebrar”, sostiene Espinoza.
Igualmente el experto le hace un llamado a los cuerpos de Patología Forense para que haya una inducción al personal para que así exista un acercamiento más sano al momento de darle la noticia a la familia de que un pariente ha muerto.
“En el sector público la manera como se enteran los ciudadanos y el buscar el cuerpo es parte del proceso del que deben curarse. En la parte privada, las clínicas tienen un convenio con la Unidad de Psicotrauma para ofrecerle de una manera menos dolorosa la información”.
No está físicamente, pero vive en mi corazón
Aunque pasen los años el recuerdo siempre estará, se debe tener presente que más allá de la ausencia física de esa persona, el espíritu siempre vivirá en nuestro corazón, y que cuando se logre aceptar esa pérdida obtendremos una mejor calidad de vida.
Martini destaca que existen momentos en el que habrán bajones así haya pasado el tiempo, incluso años, porque “en nuestra cultura no se maneja la muerte, sino que es observado como algo cruel, e indiscutiblemente no estamos educados para enterrar a un hijo”.
Llama la atención el número significativo de adolescentes y jóvenes en edades comprendidas entre 15 y 25 años que mueren semanalmente como consecuencia del hampa y accidentes de tránsito, esto según datos aportados por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas y el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre . Será dentro de unas décadas cuando se observe el problema, porque se está mermando esta generación.
Llorar es la mejor terapia
Los expertos aseguran que la mejor terapia para drenar todos aquellos sentimientos y emociones es el llanto, inclusive para el duelo.
Yuraima Martini asegura que las personas que lloran son las que más rápido se recuperan. “El que más fuerte se hace al término de unos seis meses comienza a retroceder, como si la muerte haya sido ayer”.
Es por eso que a continuación se presentan las tareas para superar el duelo:
* Aceptación: Se debe reconocer que esa persona no está, se fue; para eso existen muchas maneras. “Se va al cementerio, o donde se esparcieron las cenizas, se habla con el médico en el caso de que haya muerto como consecuencia de una enfermedad, es decir, se confronta con la realidad. Es doloroso pero eso te dará la certificación de que fue así, recordemos que sufriendo se sana”, enfatiza Martini. Hay que destacar que mientras se quiera evitar el dolor no se avanzará en el duelo. Psiquiátricamente se está recomendando que las personas vean el cuerpo muerto para que ayuden a la mente a tener un referencial de cuando cesó la vida esa persona, para así evitar que fantasee de que está vivo. “Es muy difícil mirar la urna y ver a tu hijo ahí, pero es la única manera de avanzar”.
* Expresar las emociones: La persona que no acepta, tomará otra actitud diferente con la vida; de repente no llora porque no acepta la muerte y va creando frustración. Pero las que sí aceptan comienzan a expresar lo que sienten: “rabia con Dios, conmigo mismo porque no le di el amor suficiente, porque si yo hubiese sabido lo hubiera amado más, le hubiera comprado el carro, la computadora, me siento culpable porque no lo llevé a una clínica privada, entre otros aspectos, y eso es muy importante”, aclara Yuraima Martini.
* Ajustarnos a la realidad: en esta etapa se debe acoplar la rutina con la ausencia de esa persona. “Si el hoy difunto sacaba la basura todos los días nosotros creamos esa resistencia porque es quitarle las bases a él. La persona tiene que arreglarse con todas las tareas de seguir viviendo sin que sienta culpa porque eso hay que hacerlo”.
* Reconciliarnos con la vida: en esta última etapa es fundamental plantearse un propósito de vida, de qué se hará de ahora en adelante, y cómo voy a manejar mi
vida. “Yo particularmente elaboro metas diariamente, claro sin olvidar las metas a futuro, pero el futuro es incierto, no se sabe si vendrá y el pasado ya pasó y ya no hay nada que hacer, lo mejor es vivir el día a día, pero reconciliados con la vida y con las demás personas”, concluye Martini.
Asociación Civil “Volver a Vivir”
Es una asociación sin fines de lucro, creada en el año 2006 como una iniciativa de Yuraima Martín, su directora, luego que perdiera trágicamente en un accidente de tránsito a su hijo y a su nieto. Observó que hacía falta centros especiales para personas que atraviesan por esa misma circunstancia. Funciona en la urbanización Los Sauces, en la sede de la Asociación de Vecinos.
En el grupo encontrará personas que están atravesando o superaron ese mismo dolor, y todos con un mismo objetivo: comprometidos con la vida y claros en su realidad.
“Ese apoyo de compartir con personas que entienden tu mismo dolor, la naturaleza de tu tristeza y tu pérdida es algo que no tiene precio y que no se detiene después de que vayas al especialista, porque te asesora, hace una empatía contigo y te comprende, pero él no ha vivido tu situación, eso le da como un compartir, un mismo idioma, entender las experiencias, comprender ese sinsabor, esa amargura, y es como una fortaleza de algo que es más grande que ellos. Y muchas veces les da esa posibilidad de pararse, de sentir que es superable”, sostiene Aarón Espinoza. Las terapias o convivencias para los padres se realizan el primer domingo de cada mes, y para familiares (hermanos, primos, abuelos) el tercero. En la actualidad se necesita la colaboración de profesionales especializados en psicología que quieran compartir esta experiencia y ayudar a las personas a salir de ese dolor.
domingo, 21 de junio de 2009
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8 comentarios:
nosotros estamos en esa fase de duelo de haber perdido a una hija de 30 años de un cancer en el espacio de 5 meses sin esperarlo yo lo llevo a fuerza de centrarme en mi trabajo y llorar mucho, mi marido no quiero hablar de ello y tengo miedo que lo que parece insensible se convierta en algo mas tarde en malo.
es un dolor tan fisico una sensacion de vacio una tristeza profunda y lloro porque yo veo el sol y ella no puede la hemos incinerado y sus cenizas estan en el mar por su voluntad, hemos comprado una vivienda cerca de ese rincon del mar aunque este a 400 km de nuesta vida habitual y yo estoy mejor en ese pueblo donde ella decansa en el mar que en mi casa donde todo es ansiedad y tristeza y que no se como se supera creo que es como si hubieramos vivido dos vidas la de antes y ahora esta que es gris y sin esperanza ni sueños, comes , andas , trabajas , hablas lloras, paseo a su perrita como una sonambula a pesar que ella nos ha servido de mucho consuelo, su cariño y su contacto y me he empeñado que esta en ella y la hablo y lloro abrazandola, es algo tan terrible que no deseo a nadie que pase por esta experiencia no es logico es algo cruel piensas cuando era niña , las ilusiones que tenia hace un año que no la pasaba nada, dios mio te preguntas porque porque y no te consuela nada ni nadie
HOLA MADRE, ASÍ ES ES ALGO QUE NOS SUCEDE QUE AL PRINCIPIO NO LO PUEDES ACEPTAR...PERO SABES SOMOS MUCHÍSIMOS PADRES QUE ESTAMOS EN ESTA MISMA SITUACIÓN Y DEBEMOS BUSCAR AYUDA PARA SALIR DE ESE TUNEL Y PROPONERNOS A DEJARNOS AYUDAR. TODO LO QUE HAGAS AHORA SE VALE AMIGA PARA QUE PUEDAS DESCARGAR TODO ESE CAUDAL DE EMOCIONES QUE TAL VEZ NO SABES COMO CANALIZAR.CUALQUIER COSA ME ESCRIBES...YURAIMA MARTINI.
hola mi nombre es zoila betancourt,tambien yo como ustedes es perdido al amor de mi vida mi razon de ser mi vida completa se aido con el mi hijo teneia 12 años cuando fallecio despues de un cancer la muete de fernando no la puedo superar me cuesta tanto trabajo hablar de esto me duele el alma mi ser tansolo pensar que no va a seguir mas a mi lado fallce este 26 de nov 2009 cuando el iba a cumolir años fue una muerte tando dolorosa tan trizte no puedo continuar
hola mi nombre es mirta soy argentina hace 8 años y diez meses murio mi hijo y es un dolor que cada vez se agranda mas lastimo a todo el mundo hasta a mi propia hija.estoy llena de ira ya no deceo vivir. cuando recien paso pense que el tiempo cura las heridas pero en mi no fue asi.lo amo tanto sueño con verlo crecer oirlo decirme mama se viene a mi mente todo lo que lo vi sufrir. y estube parada inutilmente sin poder hacer nada.me despirtan voces dicindome que el esta muerto ya no se que hacer quero estar bien por mi hija pero siento que no voy a poder,gracias por escucharme
hola yo perdi a mi hija de 16 años por un cancer; pasar por esta experiencia no tiene nombre, es lo peor, lloro a diario y aunque estoy consciente que ya no esta sueño con volverla aver
Hola,hace una semana perdi a mi bebe, a mi princesa. Nacio prematura, solo sobrevivio dos semanas. Siento un dolor y un vacio tan grande, no se como continuar mi vida. Quisiera que Dios me concediera el milagro de volver a empezzar, con ella en mi vientre, pero q esta vez naciera sanita. Me duele vivir sin ella. Sol, te amo princesa, Dios te bendiga siempre hijita.
Hola Carina:
Te comprendo porque yo tambièn perdi mi primer bebe el 20 de marzo/12, tambien prematuro tuve ruptura prematura de membranas, asi que entiendo como te siente la vida cuesta cada dìa, la ilusiòn era muy grande...yo tampoco entiendo como sigo aqui si èl era mi vida, lloro todos los dìas y siento un dolor inmenso que no me abandona ...es como una condena, solo le pido a DIOS que me de fuerzas y que acreciente mi fè para salir adelante... solo quienes hemos vivido esta triste experiencia entendemos el inmenso dolor....
Dios te ayude a ti ...a mi y tantas madres que en estos momentos estan afrontando este dolor tan grande
soy peruano vivi 15 años en venezuela, mi hija murio el 2007 - el 11/11/2007 ella se fue en Lima tenia 33 semanas de embarazo fue un aneurisma fulminante pero gracias a dios y a los medicos que la atendieron pudieron salvar a mi nieta que hoy tiene 5 años es esta llena de vida y salud, vive con nosotros ... pero nuestra vida cambio a mi esposa le ha tocado se otra vez madre y a mi la de abuelo el padre de mi nieta es un excelente padre, pero el dolor de haberla perdido siempre esta presente mas cuando pienso que lindo hubiera sido que mi hija haya podido disfrutar a su hija y nosotros como abuelos vivir cumpliendo nuestro rol natural ...
no es facil cargar con todo esto; ahora despues de 5 años siempre es como ayer ... cuando acabara este duelo
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