- LA FINALIDAD DE LOS GRUPOS DE MUTUA AYUDA
Existen diversas modalidades referentes a la estructuración, duración y funcionamiento de estos grupos.
Se puede, de todas maneras, destacar cuatro objetivos comunes que los caracterizan:
1. EL APOYO EMOTIVO: grupo El se convierte en un lugar en el cual los participantes pueden dar voz a su propio dolor, a sus miedos y esperanzas, a la historia de sus propias decepciones, derrotas y progresos. El poder expresar sus sentimientos y el sentirse comprendido, constituyen la base sobre la cual se construye la confianza y la experiencia de mutua ayuda.
2. El APOYO SOCIAL: La vivencia de un problema doloroso puede generar soledad, aislamiento, desconfianza. La soledad contribuye, de vez en cuando, a engendrar problemas y produce actitudes de victimismo, de desconfianza en el prójimo o de baja autoestima.
La presencia de otras personas que comparten un 0 similar crea vínculos de solidaridad, abre espacios de esperanza, mejora la propia habilidad comunicativa e interpersonal, favorece un clima de positividad y apoyo que ayuda a VOLVER A VIVIR y a proyectarse hacia el futuro.
3. LA INFORMACIÓN Y EDUCACIÓN RECÍPROCA: El grupo no es sólo una especie de confesionario que acoge la tribulación de la propia humanidad herida, es también una escuela donde cada uno es, al mismo tiempo, maestro y discípulo.
Maestro de cuanto se ha madurado e interiorizado a la luz de la propia experiencia, y discípulo de cuanto se aprende escuchando y observando a los demás.
Una persona podría continuar lastimándose, porque no ha analizado bien sus propios esquemas de referencia mentales y emotivos.
Del encuentro con otras personas se pueden aprender modalidades muy constructivas para afrontar los problemas, descubrir vías inexploradas o imitar el ejemplo de quienes han resuelto positivamente sus mismos dilemas.
La oportunidad de conocer y ampliar los propios horizontes operativos puede ser la mejor medicina para evitar permanecer envueltos en comportamientos autolesivos. - 4. POTENCIAR LA PROPIA CAPACIDAD PARA AFRONTAR Y RESOLVER LOS PROBLEMAS DE LA VIDA.
El grupo es un ancla a la cual aferrarse en los momentos de dificultad o cuando se tiene la sensación de estar perdidos y sin brújula.
El áncora no es una morada, así como el grupo no debe convertirse para el náufrago en una dependencia o en el único lugar donde se siente seguro en el mundo. El objetivo del grupo no es tanto el de crear dependencia o de dar “falsa seguridad” a cuantos lo frecuentan, es más bien para ayudar a curar las propias heridas para sanarse y recomenzar el viaje.
El objetivo es el de favorecer que el encuentro con los demás promueva la confianza personal, permita tomar control de la propia vida, tomar consciencia de las propias necesidades y emociones, estimule a asumir aquellas iniciativas y a tomar los riesgos que sacan a la luz las propias potencialidades escondidas, a lanzarse con realismo y coraje en el mar de la vida.
APORTES SANANTES DE LOS GRUPOS DE APOYO Y MUTUA AYUDA.
*La toma de conciencia de que hay otras personas con problemas y sentimientos similares a los suyos.
*La comunicación horizontal (entre pares) más que vertical (ayudante-ayudado).
*La caída de las defensas o barreras psicológicas.
*El desarrollo de relaciones significativas y de nuevas amistades.
*La oportunidad de intercambiar con otros sobre distintas maneras de enfrentarse a las pérdidas.
*El aprendizaje de nuevas estrategias útiles a las soluciones de los problemas.
*La creciente capacidad de adaptarse a los cambios.
*El desarrollo de habilidades personales e interpersonales para fortalecer la propia autoestima.
EL CAMINO PARA RECUPERAR EL SENTIDO DE LA VIDA ESTÁ EN EL SABER ACOGER LAS OCASIONES QUE CADA DÍA SE PRESENTAN PARA AYUDAR A LOS OTROS.
Fuente: Libro Los Grupos de Mutua Ayuda en el Duelo. Autor Padre Arnaldo Pangrazzi.
Elaborado y adaptado para el grupo VOLVER A VIVIR POR Yuraima Martini.
viernes, 3 de julio de 2009
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