Una de las preguntas que suelen hacerse con frecuencia los Padres tanto en las reuniones del grupo como con sus familiares es ¿Donde está mi hijo/a muerto?
Esta pregunta puede parecer extraña, mas sin embargo es fundamental poder darle empaticámente una respuesta que se ajuste a la realidad y proporcione la tranquilidad que se busca en ese momento.
Podemos decir que todos vivimos en una categoría espacial. Estamos ubicados en algún lugar.
De igual modo, la mente y el corazón preguntan por el "lugar no físico" del muerto. ¿Donde está?
Las respuestas posibles son:
- En mí recuerdo. Yo vivo con lo mejor de él/ella.
- En sus cosas sus proyectos, su obra...
- En el cementerio. Yo ya no creo en nada. Es un cadáver.
- Aquí en mi pecho. Siempre va conmigo.
- Su espíritu ha buscado" otra forma corporal". Es la reencarnación.
- Están en todas partes. Es animismo, espiritismo, panteísmo.
Los que creemos en Dios creemos y sostenemos que nuestros seres queridos por su gracia son llevados a su presencia, en la resurreción de Jesucristo.
-Les puedo decir a título personal que es muy díficil creerlo al principio, ya que no entendemos porque Dios permitió algo que nos doliera tanto. Les explico un poco: la muerte es un hecho Universal e irreversible el cual nos sucede a todos, al igual que le va sucediendo a nuestros seres queridos y amigos, lo que debemos es aceptar ese hecho como parte de la vida- Con la ayuda de Dios lo podemos lograr.-
Si creemos o sostenemos el hecho de que el muerto "está conmigo", que "va siempre a mi lado" es obviamente un reflejo del apego.
La respuesta que aclare donde ubicamos al fallecido es esencial. Porque si está solo en el recuerdo, lamentablemente ya no existe. Si está en el cementerio es puro cadáver. En cambio si lo encomendamos en la misericordia de Dios y en su promesa fiel de la Resurreción, nuestro ser querido es presente en el amor, para ser amado y para amarnos; y es condicón para el encuentro en la Patria Celestial.
Como cristianos no amamos un recuerdo, amamos y nos dejamos amar por nuestro ser querido en Dios.
"Sólo perdemos a nuestros seres queridos que murieron si no los amamos y si no los tenemos junto a Dios que nunca se pierde" ( San Agustín)
Fuente: Libro Sanar La muerte de un Ser Querido. Autores: Mateo Bautista- Cecilia Bazzino Editorial San Pablo.
Adaptación: Yuraima Martini
Para el grupo de Apoyo y Mutua Ayuda en el Duelo por la pérdida de un hijo/a Volver a Vivir2007.
domingo, 14 de marzo de 2010
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