domingo, 1 de mayo de 2011

VUELTA A LA VIDA...


“Las grandes ausencias
Dicen que el ser humano está preparado para superar cualquier dolor, cualquier perdida, menos la muerte de un hijo, la lógica indica que los hijos deben enterrar a sus padres, pero ¿Quien ha dicho que la lógica es perfecta y que  las cosas suelen suceder siempre de la misma manera?
 Desde muy niño Ernestico y yo fuimos compañeros inseparables, creció tan rápido que casi no me di cuenta, a mi lado, joven, fuerte, alegre, ocurrente, inteligente, amoroso y sano, se convirtió, como decía Elba, en mi mano derecha, mi compañero y asistente en casi todo lo que era mi mundo de actividad, era el natieco, por ello siempre pensé que entre todos mis hijos él representaba el apoyo más importante cuándo el atardecer de mi vida llegara, entonces contaría con su  mano, segura y fuerte en la cual me apoyaría para sostenerme lentamente y despedirme feliz pasados el  otoño e invierno de mi existencia, pero inesperadamente, en un abrir y cerrar de ojos sucedió lo contrario, al irse prematuramente cerró las puertas de la imaginación, me quedé sin motivos, desvalido, con la sensación de un final oscurecido, desconcertado, implorando fuerzas para subsistir.
Todas aquellas cosas que hacíamos juntos tuve que reprogramarlas y comenzar de nuevo y sin él, hecho demasiado doloroso, incomprensible y profundamente afectante, su ausencia me ha enseñado que el tiempo no es exacto ni perfecto, que el  hacer es hoy, que nadie sabe si el mañana será como lo piensa o lo desea, que la vida es una caja de sorpresas y que deberíamos estar preparados para asumirla. Como muy bien lo describe John Lennon “ la vida es lo que va a sucederte, no te empeñes en hacer otros planes”
La oscuridad de mi mundo sin su presencia solo obtiene sentido parafraseando a Nietzsche cuando expresa “el que tiene un por que vivir, siempre encuentra el cómo hacerlo”.Yo he decidido vivir con Ernestico en mi memoria, no para ocupar el tiempo en llorar su muerte sino para celebrar el maravilloso tiempo de su existencia, obtener fuerzas para sobreponerme y dar constantes gracias a Dios que  haya vivido.
Ernestico, aunque hoy no estás, tu mamá, Elba, tus hermanos, evocamos con ternura y mucho amor los pasajes tan hermosos que marcaron tu vida para sentirte eterno entre nosotros, ahora vives más cerca de mí que cuando físicamente me acompañabas en todo y cada vez me enorgullezco de lo que soñamos y compartimos, en la nostalgia aflora esa segunda piel que cubre a los padres luego de la pérdida definitiva de un hijo y con la letra del poema de Hernán Bianchi reflejo el espacio donde mantengo la relación con mi nuevo mundo a raíz de tu ausencia definitiva
 "Llevo en mi oscuridad un hombre secreto, cuando la muerte sepa de mí sacudiendo prontamente los efímeros pasos, nadie podría decir: lo conocí  enteramente. Nadie".   
A dos años de tu ausencia, solo Dios, tú y yo, sabemos y podemos entender las razones que nos mantienen unidos por la eternidad.  .Dios  te bendiga Ernestico, hasta siempre….., tu papá. Puerto Cumarebo 21 de diciembre de 2009
Padre de Ernestico, formó parte del Grupo de Mutua Ayuda VOLVER A VIVIR junto a su esposa Leida y compartimos en Puerto Cumarebo momentos inolvidables...Te quiero Faengo (VALENCIA-VENEZUELA)
TOMADO DEL BLOG: PARA DEVOLVER EL TIEMPO

CUANDO MUERE UN SER QUERIDO


CUANDO MUERE UN SER QUERIDO         

¿Se le ha muerto algún ser querido?
¿Todavía llora su pérdida?
¿Necesita ayuda para sobrellevar el dolor?

     Con el siguiente escrito, busco brindar una guía de ayuda para aquellas personas que no puedan acudir a un tratamiento psicológico por cualquier tipo de razón.
Estas respuestas consoladoras son tomadas de la Biblia.

Hay culturas en las que los individuos expresan sus sentimientos abiertamente. Los demás saben si se sienten contentos o tristes. Pero en otras partes del mundo, especialmente en el norte de Europa y en Gran Bretaña, se ha educado a la gente, sobre todo a los hombres, para que oculten sus sentimientos, para que repriman sus emociones y no se inmuten ante nada. No obstante. ¿Tiene algo malo expresar el dolor cuando se sufre la pérdida de un ser querido?
Cuando se pierde un ser querido, es normal sentirse afligido, y no tiene nada de malo exteriorizarlo. Pero,   ¿Cómo puedo sobre llevar el dolor?  ¿Es normal tener sentimientos de culpa y de ira?  ¿Cómo puedo dominarlos?  ¿Qué puede ayudarme a superar la pérdida y el pesar?
La mayoría de las personas que han perdido a un ser querido le dirán que cuando muere un hijo, el cónyuge, el padre, la madre o un amigo,  sienten que la muerte es verdaderamente “el último enemigo”.
¿Cómo reacciona la gente hoy en día?  ¿Le cuesta o le da vergüenza exteriorizar sus sentimientos? ¿Qué recomiendan los especialistas?
La opinión moderna, dice que debemos expresar el dolor en vez de reprimirlo. Por consiguiente, no es sensato aislarse de los demás. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que el duelo se expresa de diferentes formas según la cultura y las creencias religiosas predominantes.
¿Qué puede hacer si tienes ganas de llorar? Llorar es humano.  Creo sinceramente que se debe dejar a las personas dolientes que lloren. Aunque decir ‘no llores’ es una reacción natural de los demás, en realidad no ayuda en nada.
Personalmente  pasé por una serie de reacciones: aturdimientos, incredulidad, culpabilidad e indignación.
La ira puede ser otro síntoma de la aflicción. Puede descargarse sobre los médicos y enfermeras, por creer que no hicieron todo lo que pudieron por el difunto, o sobre amigos y familiares que aparentemente dicen o hacen cosas que no debieran. Algunos se enfadan con el fallecido por no haberse cuidado su salud o por no haber tenido la precaución correspondiente. Y a veces el enojo con el difunto se debe a las cargas que su muerte impone.
Hay quienes se sienten culpables por su indignación, es decir, que se condenan a sí mismos por estar enojados. Otros se culpan de la muerte de su ser querido. “No hubiera muerto---se dicen totalmente  convencidos de tal hecho---si yo le hubiera presionado para que fuera antes al médico” o “para que consultara a otro médico” o “para que se cuidara mejor” o “si no le hubiera prestado el carro” o “si yo, habría sido más flexible”
En el caso de otras personas, el sentimiento de culpabilidad es aun más extremo, sobre todo si el ser amado murió de manera repentina e inesperada. Empiezan a recordar las ocasiones en que se enfadaron con el fallecido o discutieron con él. O tal vez piensen que no se portaron todo lo bien que debían con él.
El largo proceso de la aflicción de muchas madres confirma la opinión de muchos entendidos según la cual la pérdida de un hijo deja un vacío imposible de llenar en los padres, particularmente en la madre y de ello puedo dar fe.
La pérdida del cónyuge constituye oro tipo de trauma, especialmente si ambos llevaban una vida muy activa juntos. Puede significar el fin de todo un estilo de vida en común, de viajes y de sus trabajo, entretenimiento e interdependencia.
Hay personas que pasan por una fase de insensibilidad; como si hubiera dejado de funcionar. Pierden el olfato, el gusto, sin llegar a perder el sentido de la lógica
Cómo aliviar la pena
Una forma de desahogarse es hablando. Por consiguiente, si habla de sus sentimientos con “un compañero verdadero” que le escuche paciente y comprensivamente, puede encontrar cierto alivio. Al expresar verbalmente las experiencias y los sentimientos, por lo general resulta más fácil comprenderlos y sobrellevarlos. Y si el oyente también perdió a alguien y se sobrepuso, posiblemente le dé unas cuantas sugerencias para que usted también lo consiga.
Otra cosa que puede ayudar a aliviar la pena es llorar. Según la Biblia, hay “un tiempo de llorar”. (Eclesiastés 3:1,4.) Y no cabe duda de que ese tiempo  llega cuando muere un ser querido. Parece que derramar lágrimas de dolor es parte esencial del proceso de recuperación.  

Compilado por: Arturo A. Rodriguez
Padre del Grupo de Apoyo y Mutua Ayuda VOLVER A VIVIR
Valencia- Venezuela

RELATO REFLEXIVO


     Continuando con mis relatos sobre la manera de enfrentar  el duelo por la muerte de un ser querido, y sin que esto sea una recomendación para nadie, paso a referirme sobre  los ejercicios que se  realizan en un libro que leí de Anthony de Mello, un sacerdote católico, denominado “Caminar sobre las Aguas”, sobre la aceptación y el apego,  y que se presentan de  la  manera siguiente:

Comenzaremos con la cadena de la aceptación:
“Señor, dame la gracia de cambiar lo que puede ser cambiado, aceptar lo que no puede serlo, y sabiduría para entender la diferencia.”
¡Hay tantas cosas en nuestras vidas que no pueden ser cambiadas! Somos impotentes, y si aprendemos a decir sí a esas cosas, llegaremos a la paz. La paz está en el sí.
Usted no puede detener el reloj, no puede evitar la muerte de una persona querida, no puede cambiar las limitaciones de su cuerpo, sus incapacidades.
Póngase, pues, frente a las cosas que no puede cambiar. Y diga sí. De esa forma, estará nombrando a Dios. Claro que es difícil. No se fuerce. Pero si pudiese decir si en el corazón, estaría diciendo si a la voluntad de Dios.
Perseverando en esta actitud, tendrá paz en las mismas cosas que está luchando para modificar.

La cadena siguiente es el Apego a las cosas presentes.
El corazón humano es un gran imán, y no es necesario decirlo a voces, porque todo ser humano lo experimenta.
Queremos poseer cosas, personas, y  no separarnos nunca de ellas: Nos volvemos dependientes y perdemos la libertad. Frecuentemente, no dejamos tampoco que las personas sean libres.

El autor sugiere el siguiente ejercicio para liberar nuestros corazones a ese tipo de apego:
Piense en esa  persona a la cual está profundamente apegado, tan apegado que no la quiere dejar. Hable con esa persona en el pensamiento, imagínela  sentada frente a usted, hable con ella. Hágalo amablemente. Dígale a esa persona lo que significa para usted y después agregue la siguiente frase, que al principio puede resultarle dolorosa, pero, como dije al comienzo, no se fuerce a sí mismo. Si es doloroso, déjelo para después, cuando sea capaz. Dígale a la persona:
“Que valioso eres para mí, como te quiero, pero tú  no  eres mi vida" Yo tengo la vida para vivir, un destino para cumplir, distinto del tuyo.”
Estas son palabras muy duras, pero la vida no siempre es fácil.
Tomado  y resumido para su lectura del libro Caminar sobre las Aguas de Anthony de Mello, editorial  LUMEN 1993.

Compilado por: Arturo A. Rodríguez R
Padre del grupo de Apoyo y Ayuda Mutua VOLVER A VIVIR (Valencia-Venezuela)